Cacique y presidente

Agustín Laje, Faride Raful, género, violencia y educación

martes 30 julio , 2019

Creado por:

Foto: Amaury Pineda

Recientemente, el politólogo argentino Agustín Laje participó en una serie de charlas y entrevistas en la República Dominicana alertando que la orden departamental 33-2019, mediante la que se establece como prioridad el diseño e implantación de la política de género en el Ministerio de Educación, oculta el objetivo ulterior de introducir la “ideología de género” en el plan de estudios de la educación pública.

Más que un ejercicio de debate educativo, entiendo que sus presentaciones fueron un espectáculo para atraer público (buscar vistas). Al final, los que comulgan con sus ideas terminan satisfechos porque Laje elocuentemente presenta datos y argumentos que nadie más en el panel está capacitado para discutir.

En contraste, quienes le adversan terminan aún más convencidos de que Laje es un ultraconservador. Si la misión fuese educar, Laje hubiese tenido que carear con expertos en el área capaces de rebatir sus argumentos y aportar datos para entender la otra cara de la moneda.

Esperar que la diputada Faride Raful, la periodista Amelia Deschamps u otros de los que interactuaron con Laje pudieran hacer las preguntas adecuadas o debatir con datos era una ilusión. A pesar de la gran preparación que tienen estas profesionales (a las cuales admiro), ellas no son expertas en tal área y no creo que tengan el tiempo para prepararse como claramente lo está Laje, quien, aparentemente, dedica su tiempo profesional a estudiar temas como estos.

Por otro lado, el hecho de que Laje presente sus ideas con bastante elocuencia y la confianza que da el haber estudiando el tema, no significa que esté en lo correcto. De hecho, sus argumentos están plagados de exageraciones, generalizaciones e imprecisiones.

Por ejemplo, en la entrevista con Huchi Lora y Amelia Deschamps, Laje indica que los puntos 7.6 y 7.10 del Programa de Acción de la Conferencia Internacional sobre la Población y el Desarrollo: “El aborto es una necesidad de la perspectiva de género”; pero ese dato es falso. Si leen estos y otros puntos encontrarán que el objetivo es evitar el aborto a través de la educación sexual a mujeres en países en vía de desarrollo.

Otra imprecisión importante que hace Laje es confundir la supuesta “idolología de género” con la perspectiva de género.

Primero, el término “ideología de género” es una frase que acuñó la Iglesia católica a mediados de los años noventa, para describir los esfuerzos de ampliar los derechos para las mujeres y las personas LGBTQ como imposiciones radicales y peligrosas, diseñadas para eliminar todas las diferencias sexuales (Kane 2018).

En tal sentido, el termino ideología de género como tal no existe, es una frase que busca poner en una sola categoría a diferentes grupos que buscan objetivos diversos.

Segundo, la perspectiva de género argumenta que hay que tomar en cuenta las diferencias de género al analizar cualquier fenómeno político o proceso social (Williams 1998).

Por ejemplo, Broughton y Palmieri (1999) encontraron que, al discutir la legalidad de la eutanasia en el parlamento australiano, las legisladoras (mujeres) discutieron el tema desde la perspectiva de la cuidadora, mientras que los legisladores (hombres) no adoptaron este punto de vista. Según el estudio, esto ocurre porque en la mayoría de los casos es una mujer quien desempeña el rol de cuidadora de un familiar que padece una enfermedad terminal.

La realidad es que hay fenómenos políticos y sociales que afectan a las mujeres y a los hombres de manera distinta y, por tanto, es importante tener en cuenta la perspectiva de ambos a la hora de tomar decisiones.

El aborto es el ejemplo por antonomasia de la perspectiva de género. La legalidad o ilegalidad de este afecta la vida de la mujer de manera diferente a como afecta la vida del hombre. Por consiguiente, la perspectiva de género propone que el punto de vista de ambos debe ser tomado en consideración al discutir el tema.

Otro punto en el cual yerra Laje es en sostener que en las escuelas dominicanas no se educa moralmente, que la educación moral es exclusiva de los padres en el hogar.

Es evidente que Laje es un extranjero que no conoce nuestra cultura y nuestro sistema educativo. Me gustaría saber qué opina él si se entera que en las escuelas públicas devuelven a los varones que lleven una llamada “pela’ caliente,’ o un tatuaje, o un arete, un desrizado; y a las hembras con faldas cortas, pintalabios, mucho maquillaje, al que no se pare en atención mientras se iza la bandera, etc.

Nuestras aulas no son ambientes neutrales respecto a la moral y, a mi entender, es una bendición que no lo sean.

En nuestro país, los niños, niñas y adolescentes reciben de manos de los maestros educación en valores como solidaridad, patriotismo, decoro, civismo, etc., lo cual es positivo. Además, la tolerancia en la educación es un mito. Lo cierto es que siempre se favorecen sistemas de pensamientos ideológicos. Desafortunadamente, Laje confunde la neutralidad con el status quo.

En fin, podría seguir enumerando otros tantos puntos en los que Laje comete falacias que suenan convincentes solo porque las esboza con confianza y frente a un público que no tiene las herramientas para refutar sus alegatos.

Si bien es cierto las muertes de mujeres a manos de hombres es un fenómeno multicausal, hay que reconocer que el factor género juega un papel preponderante en este asunto. Si nuestro sistema educativo puede coadyuvar a prevenir estos crímenes, todo esfuerzo en esa dirección debe ser valorado y acogido por la sociedad.

Referencias:
Broughton, S & Palmieri, S. (1999). Gendered Contributions to Parliamentary Debates: The Case of Euthanasia, Australian Journal of Political Science, 34:1,
29-45
Kane, G. (30 March 2018). “Gender Ideology”: Big, Bogus and Coming to a Fear Campaign Near You’, The Guardian.

Z Digital no se hace responsable ni se identifica con las opiniones que sus colaboradores expresan a través de los trabajos y artículos publicados. Reservados todos los derechos. Prohibida la reproducción total o parcial de cualquier información gráfica, audiovisual o escrita por cualquier medio sin que se otorguen los créditos correspondientes a Z Digital como fuente.

Amaury Pineda

Candidato a doctor en ciencias políticas, Western Michigan University, EE.UU. Licenciado en Derecho, egresado de la Universidad Autónoma de Santo Domingo (UASD).

LO MÁS LEÍDO