El pasado 22 de septiembre de 2025, el presidente de los Estados Unidos, Donald J. Trump, acompañado por el secretario de Salud y Servicios Humanos, Robert F. Kennedy Jr., declaró en la Casa Blanca que el uso de acetaminofén (Tylenol) durante el embarazo estaría relacionado con el desarrollo de autismo en los niños.
Trump fue enfático en su discurso, llegando a afirmar: “No tomen Tylenol”. Kennedy, por su parte, anunció que la FDA revisará el etiquetado del medicamento e impulsará estudios sobre la leucovorina (ácido folínico) como posible tratamiento para síntomas de autismo. Incluso se insinuaron vínculos con el esquema de vacunación infantil, sugiriendo aplicar menos dosis o escalonarlas.
Estas afirmaciones, respaldadas por la máxima autoridad política de Estados Unidos, han generado un clima de alarma global. Sin embargo, al confrontarlas con la literatura científica, la conclusión es clara: no existe evidencia robusta que sustente tales aseveraciones.
La evidencia más sólida hasta la fecha
En abril de 2024, la revista JAMA publicó un estudio de cohorte nacional en Suecia que analizó a 2.48 millones de niños nacidos entre 1995 y 2019, con seguimiento hasta los 20 años de edad (Ahlqvist et al., JAMA, 2024).
- Los modelos iniciales mostraron un ligero aumento del riesgo de autismo y TDAH en los hijos expuestos al fármaco durante el embarazo.
- Sin embargo, al realizar un análisis entre hermanos expuestos y no expuestos dentro de la misma familia, las asociaciones desaparecieron por completo.
- El estudio concluyó que no existe una relación causal entre el uso de acetaminofén en el embarazo y el desarrollo de autismo, TDAH o discapacidad intelectual, y que las aparentes asociaciones previas probablemente respondían a factores genéticos, ambientales o de salud materna.
Estos hallazgos coinciden con lo señalado previamente por Gustavson y colaboradores en el estudio MoBa de Noruega (2017), quienes ya habían observado que los resultados sugeridos en modelos poblacionales desaparecían al controlar por hermanos.
Otros estudios y consensos
- Una meta-análisis de seis cohortes europeas, publicado en European Journal of Epidemiology en 2021, había descrito un aumento de 19 % en los síntomas de autismo y 21 % en los de TDAH en niños expuestos prenatalmente a paracetamol. Sin embargo, el mismo artículo reconocía que los resultados estaban dominados por un solo estudio grande y que las demás cohortes no mostraron asociaciones significativas.
- El consenso internacional de 2021, firmado por más de 90 científicos y clínicos (Bauer et al., Nature Reviews Endocrinology), recomendaba precaución en el uso de paracetamol durante el embarazo, pero reconocía que la evidencia era limitada y que los hallazgos eran inconsistentes.
- Más recientemente, la Autism Science Foundation (2025) reaccionó a las declaraciones de Trump y Kennedy señalando que “no se presentaron nuevos datos” y que la evidencia disponible es “limitada, conflictiva e inconsistente”.
Postura de las sociedades médicas
- ACOG (American College of Obstetricians and Gynecologists): en su último comunicado (2025) reafirma que el paracetamol sigue siendo el analgésico de primera elección en embarazo, y que los estudios no justifican restricciones generales.
- SMMF (Sociedad Mexicana de Medicina Fetal): subraya que suspender el uso de paracetamol sin evidencia firme podría llevar a recurrir a fármacos más riesgosos, como los AINEs o los opioides.
- SDOG (Sociedad Dominicana de Obstetricia y Ginecología): ha reiterado que el acetaminofén es seguro en el embarazo y que las gestantes deben mantener la calma, confiando en la evidencia científica y en la indicación médica adecuada.
El riesgo de no tratar la fiebre y el dolor
El verdadero peligro no está en el medicamento, sino en las consecuencias de no tratar condiciones comunes durante el embarazo:
- Fiebre materna no controlada: se asocia con parto prematuro, malformaciones neurológicas y mayor morbimortalidad perinatal.
- Dolor persistente: incrementa el riesgo de ansiedad, depresión y complicaciones obstétricas.
Negar a una gestante el acceso a un medicamento seguro como el acetaminofén podría ocasionar más daño que beneficio.
Conclusión
La ciencia es contundente: el estudio de cohorte sueco en JAMA (2024) y múltiples revisiones recientes muestran que no existe evidencia causal que vincule el acetaminofén en el embarazo con autismo o TDAH.
El mensaje a nuestras pacientes debe ser firme: el paracetamol, usado en dosis adecuadas y bajo supervisión médica, sigue siendo seguro en el embarazo y es el medicamento de elección para fiebre y dolor.
En tiempos de desinformación, corresponde a médicos, sociedades científicas y medios responsables llevar calma, claridad y confianza en la medicina basada en evidencia.
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