El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, advirtió este lunes que impondrá aranceles "secundarios" del 100% a los países que continúen comerciando con Rusia, si en los próximos 50 días no se alcanza un acuerdo que ponga fin a la guerra en Ucrania.
Trump expresó su "decepción" y "gran descontento" con el presidente ruso, Vladimir Putin, al considerar que el conflicto ya debió haberse resuelto. “Pensé que tendríamos un acuerdo hace dos meses”, dijo durante una reunión con el secretario general de la OTAN, Mark Rutte.
A diferencia de los aranceles primarios —que se aplican directamente a un país— los secundarios penalizan a terceros países o empresas que mantengan relaciones comerciales con la nación sancionada. Como ejemplo, Trump mencionó que si India sigue comprando petróleo a Rusia, las compañías estadounidenses que importen productos indios enfrentarán un arancel del 100% sobre esas mercancías.
“No queremos llegar a eso, pero estamos preparados”, afirmó el mandatario, dejando la puerta abierta a una posible escalada económica si no hay avances diplomáticos.
Apoyo militar a Ucrania
Trump también anunció que Estados Unidos enviará armamento avanzado a Ucrania, en coordinación con la OTAN, pero aclaró que el país no asumirá el costo. “Las vamos a fabricar, pero ellos van a pagar por ellas”, dijo, en referencia al gobierno ucraniano.
Detalló que las armas serán entregadas a la OTAN para su distribución, aunque en algunos casos EE.UU. las enviará directamente a países como Alemania. Según Trump, el equipamiento incluirá sistemas de defensa aérea, misiles y municiones de alta precisión.
El presidente ucraniano, Volodymyr Zelensky, agradeció el respaldo a través de su cuenta en la red social X, destacando la importancia de mantener la cooperación para lograr “una paz duradera y justa”. Zelensky también señaló que acordaron mantener contacto frecuente por vía telefónica.
Presión económica y frustración diplomática
Trump dejó claro que su objetivo con los aranceles secundarios es afectar las finanzas del Kremlin, señalando que el petróleo y el gas representan una parte significativa de los ingresos del Estado ruso. Las sanciones, dijo, buscan reducir la capacidad de Moscú para financiar la guerra.
Pese a la advertencia, el índice bursátil de Moscú subió tras el anuncio, lo que algunos analistas atribuyen a que los mercados temían sanciones aún más severas.
El presidente estadounidense manifestó su frustración con la falta de avances en las negociaciones de paz entre Rusia y Ucrania, asegurando que en varias ocasiones creyó que estaban cerca de un acuerdo. “Aquí estamos todavía hablando, mientras siguen muriendo soldados rusos y ucranianos”, dijo. Añadió que, aunque mantiene una comunicación frecuente con Putin, “las palabras ya no sirven, hay que pasar a la acción”.
El secretario general de la OTAN, Mark Rutte, respaldó la postura de Trump y advirtió que, si estuviera en el lugar de Putin, "reconsideraría" su actitud frente a las negociaciones.
Hasta el momento, el Kremlin no ha emitido una respuesta oficial. Sin embargo, el senador ruso Konstantin Kosachev calificó los anuncios de Trump como “mucho ruido y pocas nueces”, y advirtió que en 50 días “pueden cambiar muchas cosas tanto en el campo de batalla como en el ánimo de EE.UU. y la OTAN”.
