Burocracia Teoría política

No todo es malo en una burocracia

viernes 26 octubre , 2018

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Violeta Jiménez | Foto: Kelvin de la Cruz

En nuestro artículo anterior hemos hecho mención de duras críticas realizadas al modelo de burocracia de Max Weber, sin embargo, muchos expertos la han estudiado y elogiado, aunque no en su conjunto, pero sí algunos de sus rasgos y sus usos. A pesar de sus debilidades, la burocracia ha podido alcanzar y asegurar un sistema democrático, que era uno de los intereses particulares de Weber. Hemos escuchado varias veces que las instituciones no son solo un instrumento o herramientas, sino entidades vivientes de gran importancia, y como tal, pueden liberarse y enriquecerse.

Algunos teóricos responden a ciertas críticas diciendo que la burocracia no es necesariamente opresiva, incluso puede producir libertad.

En el caso de Larry Preston, un politólogo de Carolina del Norte, argumentó que aunque la libertad de elección podría estar limitada cuando se trabaja en una burocracia, también está habilitada. Además de esto, Paul du Gay, en su libro In Praise of Bureaucracy (Elogio a la burocracia), sostiene que la burocracia no “aplasta” al individuo que trabaja en ella, al contrario de lo que afirman algunos críticos, sino que hace que la libertad sea compatible con la autoridad. Trabajar en una organización como tal no tiene que ser alienante, en realidad puede ser un escenario de la vida laboral humana: los individuos necesitan usar sus habilidades naturales para enriquecer sus relaciones dentro del espacio de trabajo.

Diferentes  investigadores han admitido que la burocracia puede funcionar en ciertos contextos. La organización de una sociedad puede analizarse y entenderse utilizando la teoría de la burocracia. Por ejemplo, la profesora Helen Constas la utilizó para explicar la transformación de la sociedad comunista de la URSS, el profesor M.J. Gent la usó para ayudar a describir la caída del antiguo ejército romano, y el sociólogo inglés John Langton la usó para evaluar la progresión de la industria alfarera británica en los tiempos de la revolución industrial.

Las ideas de Weber hacen posible identificar las diferencias entre los sistemas burocráticos de diferentes países, además, su análisis está atento al grado en que se puede encontrar el ejercicio de la autoridad política en un sistema gubernamental, al mismo tiempo que plantea preocupaciones normativas que a menudo se pierden en los estudios de administración pública. Aunque esto parece indicar que el valor de la burocracia weberiana reside en su uso como instrumento analítico, existen bondades en este sistema que van más allá de un simple estudio superficial. 

 Un gran rasgo positivo de la burocracia weberiana es el hecho de que sus funcionarios son elegidos en base al mérito y el conocimiento técnico. En el sector público esto funciona como garantía de que los responsables de la formulación de políticas manejen el área a la que se le haya asignado y cuenten con la educación, experiencia y  pericia necesarias para tomar decisiones informadas. Esto constituye una forma casi perfecta de evitar que los funcionarios estatales improvisen sobre temas delicados que desconocen, algo que lamentablemente sucede con frecuencia en las sociedades corruptas donde los funcionarios estatales son nombrados principalmente en base a las conexiones personales o coyunturas políticas.

 La formulación de políticas públicas es una actividad que, para que se realice seriamente, los instrumentos utilizados para implementarlas deben ser imperturbables en su trabajo y no pueden tener una obstrucción tan grave como la corrupción,  las reglas y regulaciones impersonales e “inflexibles” de la burocracia han sido una buena protección contra la corrupción y el uso autocrático del poder. La burocracia va de la mano con un sistema político democrático y puede ser utilizada como una herramienta para cumplir los mandatos de los líderes electos, pues es, después de todo, realmente efectiva cuando se trata de traducir políticas en acciones reales.


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Violeta Jiménez

Violeta Jiménez

Licenciada en Derecho, egresada de la Universidad Autónoma de Santo Domingo | Especialidad en Políticas Públicas, Universidad de Bristol, Inglaterra | Estudios en Cultura Latinoamericana. Universidad Estatal de Utah.

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