¿La riqueza hace a la felicidad? La respuesta de un maestro alemán de felicidad

viernes 22 marzo , 2019

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Los niños y jóvenes deben lograr un aprendizaje en la escuela que vaya más allá del canon habitual, sostiene el pedagogo alemán Ernst Fritz-Schubert. Con esa meta, y junto con su equipo, capacita a maestros que enseñan una materia muy especial: felicidad. Esta asignatura escolar debe proporcionar a los alumnos los fundamentos para una vida exitosa. “La felicidad puede ser aprendida”, se muestra convencido este pedagogo de 70 años en una entrevista con la Agencia Alemana de Prensa (dpa).

¿Existe un concepto unívoco de la felicidad?

No. El concepto de felicidad varía según el contexto social o religioso. En el budismo se considera que la austeridad es algo por lo que vale la pena esforzarse, mientras que las sociedades occidentales se enfocan en el invididuo con sus numerosas necesidades materiales. Y por ejemplo en naciones africanas la seguridad y protección que ofrece la comunidad de la aldea constituye el bien más preciado.

¿Qué es la felicidad desde su punto de vista?

La felicidad es para mí reconocer para qué nací, promover mis fortalezas y mis talentos, que he recibido como un obsequio, y llevarlas al mundo, para encontrar allí un lugar. La felicidad es muchísimo más que el entusiasmo emocional por ejemplo después de ganar una competencia, sino que se trata de una satisfacción a largo plazo. Allí no están excluidas las emociones negativas, sino que incluso son importantes. Solamente podemos disfrutar de los momentos de felicidad si hay puntos bajos. De lo contrario, la felicidad sería un sentimiento aburrido.

¿La riqueza hace a la felicidad?

Puede ser, pero no necesariamente. Depende en primer lugar de la cuantía, porque la riqueza también entraña sensaciones negativas como el temor a la pérdida, la envidia, la avaricia o la prodigalidad. Y en segundo lugar depende de si las adquisiciones y los gastos están acordes con mis valores. Un gran error es definirse a sí mismo y la felicidad en base a la riqueza. También una persona pobre puede ser feliz, incuso cuando sus condiciones objetivas de vida aparentemente no sean favorables, pero esté subjetivamente conforme.

Sobre Ernst Fritz-Schubert

Siguió durante su vida y de manera muy consciente una diversidad de caminos. Pese a resistencias dentro de su familia culminó la enseñanza media, luego estudió ciencias económicas y derecho, hasta que terminó reconociendo su vocación como pedagogo. Como director de una escuela de oficios, introdujo en 2007 en Heidelberg la asignatura “felicidad”. Y logró que su concepto hiciera escuela gracias a un banquero poco convencional quien, con una donación de 40.000 euros (unos 45.000 dólares), permitió que se sentaran las bases para el instituto creado por Fritz-Schubert para el perfeccionamiento de maestros de felicidad.

Agencia DPA

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