Galeria

¿Fraude o herramienta? El autotune, el “photoshop” del reguetón

jueves 30 agosto , 2018

Creado por:

ARTuro Fernandez Knieling/dpa

Por Raquel Miguel

A finales de julio, el puertorriqueño Ozuna, una de las estrellas del reguetón y trap del momento, publicaba en Instagram un video cantando a capela un tema de su nuevo disco. Le llovieron las críticas, pero no tanto porque cantara mal, sino por la falta de ese efecto robótico tan característico en su voz.

El responsable de crearlo es el “autotune“, una especie de “cajita mágica de la música”, que si bien lleva años siendo utilizada para afinar voces en grabaciones de todo tipo de estilos, ha adquirido una nueva dimensión en los temas de reguetón y de trap, hasta el punto de que casi se ha convertido en un elemento definitorio de ese último género.

¿Qué artistas de reguetón y trap utilizan el autotune? El periodista cultural español Guillermo Arenas es contundente: “Más bien habría que preguntarse quiénes no lo usan”. La cuestión es que en algunos artistas se recurre con tanta frecuencia y en un modo tan exagerado, que se convierte ya en un efecto inherente a su estilo personal, como en el caso del artista boricua, o lo utilizan como firma, como el rapero estadounidense T-Pain.

“El autotune es ubicuo en el mundo de la música”, explica el músico y youtuber Jaime Altozano. “Se usa en el 99 por ciento de las canciones y es el responsable, por ejemplo, de que estrellas del cine como Emma Watson puedan hacer musicales”.

Orlado Yã©pez/NurPhoto via ZUMA Press/dpa

“Las herramientas de afinación se utilizan en la mayoría de las canciones pop, rock, reguetón y trap. Y no sólo se afinan voces, sino que se ajusta el tempo de las baterías, las entradas del bajo, todo”, cuenta Altozano en entrevista con dpa. Ello permite “perfeccionar” una canción de forma muy rápida y sencilla, por lo que se utilizan todo el rato.

Esta “cajita mágica”, como la define Altozano, se gestó sin embargo en un mundo que no tenía nada que ver con la música.

El ingeniero nortamericano Andy Hindebrand inventó el sistema que le dio origen para buscar petróleo a finales de los años 70. “Explotaba dinamita y medía las ondas que la explosión generaba debajo de la tierra con ese sistema, y a partir de una fórmula matemática predecía si había o no petróleo”, cuenta Altozano.

Sin embargo, cansado de que su invento para la petrolera Exxon no le reportara los beneficios esperados, dejó el trabajo y comenzó a estudiar música, sin poder dejar atrás su lado ingenieril. Un día, un amigo le dijo: “invéntame una máquina que me haga cantar bien”, cuenta Altozano. Y Hindebrand se dio cuenta de que la misma tecnología para analizar vibraciones del suelo le serviría para ello.

Refinó su algoritmo y comenzó a vender su invento a los estudios de los Ángeles. Si en un primer momento esto se ocultó y tras conocerse despertó cuestionamientos éticos por algo que podía ser tomado como un fraude, todo cambió cuando la estadounidense Cher lo utilizó en 1998 abierta y ostentosamente en su tema “Believe”, con un efecto robótico ya buscado intencionalmente.

El bautizado ya en la industria musical como el “efecto Cher” se consigue poniendo “la herramienta de afinación en mínima tolerancia”. De esta forma, tolera tan poco las desafinaciones que “no permite ni siquiera las variaciones mínimas de nota naturales de la voz humana”, explica Altozano.

Natti Natasha y Becky G. Foto: Facebook Becky G.

Y así es como se ha utilizado en el reguetón y en el trap, más como efecto que para corregir, hasta el punto de que este último casi se ha apropiado de su efecto para ayudar a definir el género. El trap, un subgénero del rap, no tiene una definición musical estricta y el uso del autotune ayuda a identificarlo, aunque a veces se mete en un mismo saco y se identifica como tal todo lo que lleva autotune, aunque no sea así.

Para Altozano, tiene una explicación musical. El trap “es un género tan hablado que muchas canciones no tienen melodía al uso, no se pueden escribir en un pentagrama”, cuenta. El autotune como corrector de afinación sería entonces innecesario, porque no hay melodía que pueda ser desafinada.

Lo que se busca por lo tanto es un “efecto puramente estético”, que ilustran muy bien temas como “Te boté”, de Ozuna, o “Mas Raro”, de la artista catalana Bad Gyal.

Más allá de críticas puntuales como las lanzadas contra Ozuna por el abuso de esta herramienta, el debate ético no tiene mucha cabida en el género.

“No lo juzgo”, señala Altozano. “Ir en contra de la tecnología es poco productivo”. “Ha habido intentos de prohibir samples y sintetizadores pero por otro lado la tecnología ha dado lugar a géneros y subgéneros musicales o la posibilidad de poder tener todos los sonidos de la humanidad al alcance de mi mano”, defiende.

Para Arenas, la herramienta tiene casi un elemento democratizador, “porque no tienes que ser un gran cantante para triunfar”. “Igual que en la música electrónica el software democratizaba el acceso al as creaciones musicales, el autotune lo hace en el plano vocal”.

“Es más interesante que gente de la que no hubiésemos sabido nada sin esa herramienta pueda expresarse a que no lo haga”, considera el experto español.

El acceso se ha extendido tanto que ahora incluso hay apps que permiten utilizarlo y que abren también otras posibilidades. Entre ellas, para hacer memes y crear, por ejemplo, una canción humorística de cualquier discurso de un político. “Es maravilloso”, ríe Altozano: “El autotune ha llegado para quedarse”.

Agencia DPA

Agencia DPA

LO MÁS LEÍDO