Ray Loriga: los mundos distópicos reflejan el lugar en que vivimos

jueves 16 agosto , 2018

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Rosmery Cuevas/dpa

Por Gonzalo Ruiz Tovar y Rosmery Cueva Sáenz 

El español Ray Loriga alterna la literatura con el cine. En la primera, es novelista y cuentista y obtuvo el premio Alfaguara 2017 con Rendición. En el segundo, se ha desempeñado como director y guionista y su trabajo más recordado en esta última faceta es “Carne trémula”, de Pedro Almodóvar.

Loriga fue invitado a la XXIII Feria del Libro de Lima y dpa habló con él sobre la ambivalencia literatura-cine y sobre las sociedades “distópicas” (antiutópicas, no deseables), que construye en la ficción pero que, según afirma, ya están instaladas en la realidad.

Cuando piensa en un relato, ¿cómo decide si será una novela o una película?

Se separa en mi cabeza inmediatamente, casi al nacer la idea, aunque es verdad que en cine he trabajado más por encargo. Me ofrecen una idea o una adaptación y entonces hago ese trabajo que me gusta.

Pero también cuando pienso en ideas para una película (éstas) se separan de las ideas literarias. No sé cómo, supongo que pienso más en texturas visuales, ritmos. Y cuando escribo una novela no me preocupa especialmente que sea apta para el cine. Ahora, por ejemplo, tenía acercamientos para llevar “Rendición” al cine y preferí que la adapten oras personas. Pienso que lo van a hacer mejor.

¿Y la diferencia básica entre uno y otro arte? 

La literatura tiene la ventaja de que no está exactamente sujeta a tres actos y eso te permite jugar más con libertades. El cine es un arte de posibles. Tienes un presupuesto, tienes que pensar en una estrella, en un personaje muy definido y en una historia que tenga pulsos o de intriga o de comedia. Está muy basado en los géneros y la literatura en cambio es un abanico inmenso.

Ray Loriga posa con un cigarrillo en el hotel Los Delfines de Lima | Foto: Rosmery cuevas/dpa

Cuanto alguien ve en cine la adaptación de un libro, suele hacer comparaciones. Y la mayoría de veces gana el libro…

Es un cliché. Lo que pasa es que cuando se adapta una obra suele ser porque tiene un éxito previo y el lector por lógica se imagina los rostros, las escenas, los vestuarios. El lector aporta una imaginación visual en su cabeza y si está fascinado con la obra es muy difícil que la interpretación del director lo satisfaga.

¿Son los jóvenes de hoy más “audiovisuales” que los de antes? ¿Implica eso una desventaja para la literatura?

Quizá el entretenimiento -que incluye cine, videojuegos, redes, videos virales, gatitos haciendo gracias- quita tiempo a la lectura. Pero, por otro lado, en toda esta gira por varios países por el premio Alfaguara me ha sorprendido ver lectores de 18 a 25 años que se enganchan con los libros. Además, la verdad, cuando era crío (niño) en una clase de 40 leíamos dos o tres. No era masivo.

¿Están las sociedades distópicas tan alejadas de la realidad?

Son más bien un retrato del lugar y el momento que vivimos. No me gusta ser pesimista en cuanto a que están peor las cosas, pero creo que desgraciadamente están igual de mal. Cuando pienso en la Europa de la Segunda Guerra Mundial, con mi propio país, Italia o Alemania con dictaduras fascistas y asesinas de millones de personas, pienso que momentos horribles hemos vivido siempre.

Y cada vez parecen más remotas las esperanzas. ¿No quedan utopías?

Veamos los modelos: por un lado, el capitalismo rampante con su egoísmo brutal, con (el presidente estadounidense) Donald Trump como ejemplo, y, por otro, (el presidente de Nicaragua) Daniel Ortega y el final agónico de las esperanzas marxistas.

Vemos ese momento desesperanzado de estar entre la espada y la pared, entre una idea que no funciona y un sueño que acaba en pesadilla. En mi generación los jóvenes abrazamos el sueño socialista porque parecía la opción más ética y lógica, y vimos la malversación de muchos de esos sueños.

Y la corrupción y la inequidad parecen enseñorearse por todos lados…

El problema es el conflicto entre un Estado que domina absolutamente las cuentas y da lugar a corrupciones flagrantes y un sistema capitalista que promete que el individuo tiene dominio de su propia ganancia. Y eso es un engaño porque el dinero, contra lo que decían los economistas, no cae (a los pobres), tiende a evaporarse hacia arriba, se acumula, no llueve. Los socialismos escandinavos, con poblaciones muy avanzadas y reducidas en número, con condiciones de vida para una sociedad semiperfecta, son muy difíciles de aplicar a nuestras sociedades, incluida España.

¿Y qué viene ahora en su obra?

Una novela que estoy acabando de corregir, pero está hecha prácticamente. Tengo que hablar con la editorial pero seguro saldrá a principios de 2019. Es una continuidad con lo que he hecho en mi carrera, pero con “Rendición” en concreto no. Es muy distinto.

RAY LORIGA (Jorge Loriga de pila), Madrid (1967), tiene un amplio recorrido como escritor y cineasta. Es autor entre otras novelas de “Lo peor de todo”, “Héroes”, “Caídos del cielo”, “Sombrero y Mississippi”, “Za Za, emperador de Ibiza” y “Rendición”. Trabajó en los guiones de varias películas y dirigió dos cintas: “La pistola de mi hermano” (1997) y “Teresa, el cuerpo de Cristo (2007).

Agencia DPA

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