¿Quién nos defenderá?

lunes 6 mayo , 2019

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Esmerarda Montero | Foto: Mairobi Herrera

Hoy me gustaría compartir un punto de vista adquirido de la experiencia del tipo más valioso, la que viene de ir al terreno y lejos de ver las problemáticas sociales desde cierta altura moral, compartir directamente con los actores y ver sus inquietudes, los retos a los que se enfrentan el día a día y sus propias luchas.

Desde hace meses, vengo realizando conferencias en distintas zonas del país, el tema central de las últimas han sido las fake news o noticias falsas. Entre las cosas más gratas que extraigo de estos encuentros, está la visión de los propios periodistas que son la mayor parte del público que asiste, se crean espacios de reflexión sobre nuestra profesión y puedo captar de primera mano la realidad que se vive en los medios.

Este fin de semana estuve en La Vega, una provincia con una alta cantidad de medios locales y encontré mucha sinceridad en los comunicadores que se dieron cita allí, al discutir sobre cómo ha cambiado el mercado, la rapidez con la que avanza la tecnología, mientras tratamos de adaptarnos, y las razones por la que cada vez los profesionales del periodismo se ven más orillados a lo que la mayoría de los asistentes llamó “chantaje, haciendo referencia al pago, o la entrega de bienes y servicios de estamentos de poder a los actores de la prensa a cambio de ser defendidos o representados en los media.

En una conferencia anterior dictada en el Colegio Dominicano de Periodistas (CDP), un público integrado casi en su totalidad por periodistas habló con ansiedad de la poca protección que tiene nuestra profesión, tanto la seguridad económica para acceder a una vida digna, como la problemática que arrastramos hace décadas al ser un oficio “invadido” por figurantes que no están debidamente formados como periodistas ni técnica, ni éticamente, pero que ejercen en distintos medios, como si tal.

“No vender la pluma es cada vez más una imposición por múltiples carencias y desprotección, y no una elección”, fue una de las ideas centrales, vivimos en una sociedad de alto consumo, donde éxito es igual a dinero y una vida opulenta digna de ser reseñada en las redes lo es todo.

En este contexto, periodistas con sueldos terribles, personas sin formación ni ética, con mucha avaricia, y periodistas honestos, veteranos a quienes el sistema aparta cada vez más de los espacios para ejercer, son una gran parte de nuestro mapa. Si los periodistas son los vigilantes del poder, si están llamados a representar los intereses colectivos y denunciar la desigualdades, a defender la democracia y la pluralidad, ¿quién podrá defendernos?

¿Quien cumplirá está misión cuando la maquinaria por sistema agote los recursos morales que sostienen a quienes requieren de un sacrificio personal superior para mantenerse firmes mientras la casa se derrumba? ¿Qué encontrarán las nuevas generaciones que lleguen a los medios, los que día a día asisten a las universidades tras un título, que en las condiciones actuales será difícil de honrar libremente?

Una persona del público mencionaba que aún tenemos libertad de expresión y así lo creo, yo misma disfruto de ese privilegio, pero son cada vez menos los espacios que nos van quedando, el terreno se hace cada vez más pequeño, mientras la maquinaria mediática es exponencialmente más grande.

De no ser capaces de defender nuestra pluma acabaremos con muchas vías de comunicación, pero poco que decir, aun así prefiero ser optimista y aportar un granito de arena por lo menos provocando reflexión, confío en que estamos a tiempo de enderezar el rumbo, pero no será fácil y no será barato.


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Esmerarda Montero

Esmerarda Montero

Doctora internacional en Comunicación Social egresada de la Universidad del País Vasco/Euskal Herriko Unibertsitatea (UPV-EHU). Investigadora. Columnista. Profesora del Instituto Tecnológico de Santo Domingo (INTEC).

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