Amaury Pineda Cacique y presidente

Presidente Medina, sea como Cincinnatus

martes 13 noviembre , 2018

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Foto: Amaury Pineda

En el estado de Ohio, EE. UU. hay una ciudad llamada Cincinnati que nació como un asentamiento en 1778 con el nombre de “Losantiville”. Luego, en 1790, el gobernador del Territorio del Noroeste le cambió el nombre a tal asentamiento para llamarlo “Cincinnati” en honor de la Sociedad de Cincinnati1. A su vez, esta sociedad, conformada por veteranos de la Guerra de la Independencia, fue nombrada así en honor a Lucius Quinctius Cincinnatus².

Según cuenta el historiador Tito Livio en su libro “Historia de Roma,” Cincinnatus fue un cónsul y líder militar de la antigua República Romana. De acuerdo con varios reportes, Cincinnatus asumió el manto de dictador a petición del senado en dos ocasiones para resolver crisis bélicas, y en ambas ocasiones,  a pesar de tener el control político absoluto, se retiró a trabajar en su granja después de haber servido a su nación. Desde entonces, su leyenda se convirtió en un símbolo de liderazgo desinteresado, humildad y servicio.

Frente a la larga lista de presidentes que han buscado y buscan perpetuarse en el poder para beneficiarse a sí mismos, la historia de Cincinnatus parecería salir de un cuento de hadas. Cierto es que no podemos saber con absoluta certidumbre cuánto hay de fabuloso en la leyenda de Cincinnatus. Sin embargo, la historia moderna también nos provee con ejemplos de liderazgos desinteresados como el del general Gregorio Luperón y Pepe Mujica. Evidenciando, así, que es posible servir al bien mayor sin personalismos y ambiciones desmedidas.

Lamentablemente, la Carta Magna de la República Dominicana es insuficiente para establecer límites a la reelección. Las reformas llevadas a cabo por Hipólito Mejía, Leonel Fernández y Danilo Medina para perpetuarse en el poder, o rehabilitarse en el caso de Fernández, así lo demuestran. De acuerdo con el politólogo Robert Dahl, la cultura política juega un papel más importante que el que juegan las leyes ³.

Según Dahl, las creencias en las instituciones democráticas, la creencia en resolver conflictos a través del compromiso, la confianza en el gobierno, el acuerdo sobre las normas básicas de la sociedad, etc. son los factores subyacentes más importantes que hacen posible la democracia. Por lo tanto, si la mayoría de la población o la mayoría de sus liderazgo político no comparte estas creencias, o no están de acuerdo en temas como la prohibición de la reelección, de poco valen las leyes. Para Dahl, las instituciones se crean en una democracia funcionan como un mecanismo de refuerzo educativo y de capacitación mediante el cual se nutren las creencias subyacentes, pero no funcionan en sociedades en las que las creencias democráticas no están presentes.

Por ejemplo, la Constitución estadounidense no imponía límites a la reelección presidencial hasta que la Enmienda XXII fue ratificada en 1951, estableciendo de esta manera, el “dos periodos y nunca jamás”4. No obstante, previo a la Enmienda XXII todos los presidentes (con excepción de Franklin D. Roosevelt) sirvieron uno o dos periodos. Esto así, gracias a que George Washington siguió el ejemplo de Cincinnatus y renunció a la presidencia de los EE. UU. después de ocho años en el cargo. De hecho, el secretario de Guerra Henry Knox formó la Sociedad de Cincinnati con ese concepto en mente y George Washington pasó a ser su primer presidente, por haber enarbolado los valores de Cincinnatus5.

De haberse perpetuado en el poder, Washington hubiese confirmado la sospecha de los que aún eran leales a la corona inglesa y creían que el presidente devendría en tirano. Con tal acción, la elite política de la época hubiese heredado un paradigma de personalismo y ambición desmedida.

La Constitución de la República Dominicana no servirá de nada si Danilo Medina no pone al país por encima de sus intereses personales. Por eso le exhorto, Presidente Medina, sea como Cincinnatus. De un ejemplo de servicio desprendido; establezca la confianza en las instituciones, en la palabra del presidente; no alimente la sed de poder de los que vienen. Recuerde que todo tiene su final, pero un legado como el de Cincinnatus, vivirá en la memoria de las naciones por muchas generaciones.  

1 Suess, J. (2016). “Hidden History of Cincinnati.” The History Press
2 Myers Jr., M. (2004). “Liberty Without Anarchy: A History of the Society of the Cincinnati.” University of Virginia Press
3 Dahl, R. (1956). “Preface to democratic theory.” Oxford Handbooks
4 https://constitutioncenter.org/interactive-constitution/amendments/amendment-xxii
5 Chernow, R.(2011). “Washington: A Life.” Penguin Books

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Amaury Pineda

Amaury Pineda

Postulante a doctorado en ciencias políticas, Western Michigan University, EE.UU. Licenciado en Derecho, egresado de la Universidad Autónoma de Santo Domingo (UASD).

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