Angel Bello Firmeza y luz

Pautas para un voto responsable

martes 11 septiembre , 2018

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Foto: Ángel Bello

En mi entrega de la semana pasada, abordé el tema del derecho a elegir y ser elegido como la principal expresión de la participación, la cual, a su vez, constituye la piedra angular de la democracia como sistema de gobierno.  Decía en aquella oportunidad que, como derecho fundamental, el derecho a elegir y ser elegido se halla consagrado en diversas legislaciones internacionales, así como también en el artículo 22 de nuestra Carta Magna. 

En un país como el nuestro, donde aún salimos reprobados en casi todas las mediciones respecto a la calidad educativa (véase, por ejemplo, el Informe del Banco Mundial sobre el desarrollo mundial 2018: “Aprender para hacer realidad la promesa de la educación”), las campañas electorales tienden a convertirse en escenarios propicios para la aparición de toda suerte de propuestas. 

Estas ofertas se apoyan en la desesperanza aprendida de una gran parte de los votantes (véase encuesta Gallup-Hoy de marzo de 2018) y del alto déficit motivacional propio de la región durante los últimos años (véase la encuesta Gallup de 2013, citada por Andrés Hoppenheimer el 20 de julio de 2018) y persiguen  engañar al pueblo mediante planteamientos populistas y demagógicos.

Por esta razón, y a propósito del próximo certamen electoral, se impone que los electores afinen muy bien su puntería al momento de marcar la boleta. 

Los dominicanos deben pensar en un presidente con visión, que sepa inspirar en base a un proyecto de nación bien estructurado. 

Un ser humano comprometido con la ética, la cual se deberá convertir en su fuerza impulsora. Que en cada decreto que firme recuerde que el poder existe más allá de “El Príncipe” y Maquiavelo, y que el mismo es para ser usado en beneficio de todos, como lo hicieron Duarte, Bolívar y Martí. En ese sentido, su mejor carta de recomendación deberá ser una hoja de vida caracterizada por el servicio inquebrantable a la patria desde las diferentes trincheras donde le haya tocado luchar. 

En 2020 se debe marcar el rostro de un presidente inclusivo, capaz de estructurar un gabinete compuesto por hombres y mujeres con las destrezas necesarias para desempeñar sus respectivas funciones, al margen de compromisos espúreos y ajenos a los intereses del pueblo que lo habrá de elegir. Se debe pensar en un Primer Mandatario que cuente con la serenidad y la ecuanimidad necesarias para tomar las grandes decisiones que han de afectar a casi diez millones de quisqueyanos y más allá. El perfil del próximo presidente no debe soslayar el arrojo, la valentía y la firmeza necesarias para afrontar los desafíos que cumplir con sus obligaciones supondrá.

Los hombres y las mujeres con todas estas competencias técnicas y humanas no abundan en nuestro espectro político. Le invito, amigo lector, a diseñar una lista de verificación o checklist con los criterios que he mencionado y evaluar con ella a cada uno de los precandidatos actuales.  Verá usted cómo las opciones se reducirán de manera dramática. Siga haciendo la prueba con aquellos que vayan surgiendo. Y luego vote por aquél que obtenga mejores calificaciones.  Porque el derecho a elegir y ser elegido debe ejercerse con conciencia y responsabilidad.  Porque la Presidencia de una nación es cuestión de liderazgo y de gerencia efectiva y eficiente, de compromiso y de servicio.


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Ángel Bello

Ángel Bello

Psicólogo con especialidad en Derechos Humanos y Derecho Internacional Humanitario.

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