Al rincón de pensar Guillermo Bermejo

El contacto visual en la relación con nuestros niños

martes 28 agosto , 2018

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Foto: Guillermo Bermejo

En ocasiones, y sin quererlo, nos encontramos dando instrucciones, mandatos, avisos o comunicándonos con nuestros hijos mientras realizamos otras tareas como cocinar, ver la TV, usar el teléfono o recoger la ropa. No nos damos cuenta de que ese mensaje se está enviando incompleto y otorgándole muy poca importancia.

Algunos investigadores, como A. Mehrabian, le dan un valor a la comunicación no verbal (frente a la verbal) de entre un 50 y un 65 %; y parte importante de esta comunicación no verbal son las miradas y el contacto visual.

Gracias a este contacto visual, ayudamos a mantener la atención más tiempo; y a mayor intensidad en la conversación, damos importancia al tema y al interlocutor. También podemos seguir mejor el hilo de la conversación (evitando otras interrupciones).

Realizar un contacto visual completo y efectivo puede ser difícil para algunos niños, ya sea por timidez, porque aún no han desarrollado esa habilidad o por algún tipo de trastorno en específico como fobia, ansiedad infantil o autismo.

Recomendaciones sobre el contacto visual con niños:

  • Mantener un gesto o tono relajado en la interacción para hacerle sentir cómodo en la situación social.
  • Cuidado al fijar la mirada durante mucho tiempo continuado para no asustar o desafiar.
  • Escuchar activamente lo que esté diciendo el niño a la vez que se mantiene el contacto ocular.
  • De manera natural enfocarse en la cara de la otra persona, en el caso de los niños pequeños es importante agacharse o bajarse a su nivel para obtener una mayor atención.
  • Puedes señalar el puente de la nariz y/o decirle “los ojos aquí” o “mírame, por favor” antes de la comunicación ya que ayuda a reforzar este contacto.

En algunos casos, la ayuda terapéutica puede ser necesaria para mejorar el contacto visual de tu niño. Si un niño tiene un trastorno de vinculación, puede evitar el contacto visual como una forma de mantener a la gente a distancia. La terapia ayuda a reconstruir sus lazos con los cuidadores y puede ayudarlos a sentirse más cómodos en esa conexión.

Por ejemplo, si miras la TV o la tablet cuando hablas un tema importante con tu hijo, el niño puede pensar que no es necesario mirar a los ojos a la vez que nos estamos comunicando. Por lo que debemos invertir ese tiempo en una comunicación eficaz y total con el menor para desarrollar pequeños comunicadores más eficaces y sociables.


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Guillermo Bermejo

Guillermo Bermejo

Psicopedagogo, especialista en dificultades de aprendizaje, currículum y tecnología en Educación.

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