El trastorno bipolar, enfermedad mental altamente discapacitante, crónica y sin cura, provoca "la pérdida de aproximadamente 14,3 años de vida productiva en quien lo padece", informó hoy la Facultad de Medicina de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM) en un comunicado.

La académica Ingrid Vargas Huicochea explicó que la enfermedad está mal diagnosticada en un 70 % de los casos, incluso cuando se ha tenido contacto previo con profesionales de la salud.

"Se trata de una alteración del estado de ánimo que se caracteriza por la presencia de dos polos anímicos: la manía o euforia, y la depresión", precisó la especialista en salud mental.

Esta enfermedad, sufrida por el 1 % de la población mundial, se presenta con mayor frecuencia en la década de los 30 en la vida de una persona, pero puede ocurrir en cualquier momento.

Sin ir más lejos, cada vez se registran más casos en etapas tempranas de la infancia.

La doctora consideró que en los últimos años se ha puesto de moda el término bipolar, "pero la mayoría de las veces no se aplica de manera correcta", es decir, como una patología.

"Uno de los errores más frecuentes es que se piensa en la bipolaridad para referir a alguien voluble, y no es así", alertó.

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La alternancia de episodios anímicos suele ocurrir "con una fluctuación de varios días, semanas e incluso meses, no de un momento a otro, como popularmente se cree", aclaró la psiquiatra.

El trastorno bipolar es multifactorial y tiene un componente genético importante, habiéndose documentado una vulnerabilidad mayor en familias con antecedentes de esta enfermedad u otras condiciones psiquiátricas.

"Cuanto más cercano es el parentesco, mayor es el riesgo", puntualizó la experta.

Cuando alguien tiene predisposición a la enfermedad y hace uso de drogas o bebidas alcohólicas el riesgo también se agrava.

La enfermedad puede distinguir una diferencia en los comportamientos según el género.

En los hombres, el primer episodio suele ser de tipo maniaco, mientras que en las mujeres es de tipo depresivo. En estas últimas los ciclos hormonales pueden influir en la enfermedad, advirtió la experta.

El tratamiento de la enfermedad es farmacológico y debe ser "bien administrado" para estabilizar el estado de ánimo.

Los episodios depresivos de la patología se caracterizan por "ánimo bajo, pérdida del disfrute de las cosas, alteraciones del apetito y sueño, ideas de minusvalía, culpa, desesperanza y muerte, y disminución en la energía".