Las autoridades de Texas (EE.UU.) anunciaron que demandarán al gigante farmacéutico Purdue Pharma, al que acusa de agravar la crisis de opiáceos que sufre el país con prácticas como la publicidad "engañosa" de ciertos analgésicos.

El fiscal general de Texas, Ken Paxton, aseguró que la demanda hace referencia en concreto a OxyContin, un medicamento de cuyo "potencial peligro" ya advirtieron las autoridades sanitarias y que podría provocar con "alta probabilidad" adicción a sus consumidores.

Por ello, Texas acusa a Purdue Pharma, con sede en Stamford (Connecticut), de tergiversar gravemente la información sobre la formulación del OxyContin e incentivar su consumo.

"A medida que Purdue se enriqueció con las ventas de sus opiáceos, los texanos y el resto del país fueron barridos por una crisis de salud pública que provocó decenas de miles de muertes cada año debido a sobredosis", argumentó Paxton.

En una conferencia de prensa, el fiscal general detalló que, según estadísticas oficiales, al día fallecen unas 115 personas por consumo de opiáceos, para un total de 42.249 estadounidenses afectados en 2016 por esta familia de medicamentos y drogas que van desde analgésicos a la heroína.

En relación a Texas, señaló que 4 de las 25 ciudades con mayor índice de adicción de Estados Unidos se encuentran en el estado de la estrella solitaria: Texarkana, Amarillo, Odessa y Longview.

Además, el Grupo de Trabajo sobre Mortalidad Materna y Morbilidad de Texas informó que "la sobredosis derivada de estos productos" es la principal causa de muertes maternas en el estado.

En octubre de 2017, el presidente de EE.UU., Donald Trump, declaró oficialmente como "emergencia de salud pública" el consumo de estas sustancias e instó a las autoridades a reducir el impacto en la sociedad estadounidenses, en la que se calcula que dos millones de personas sufren de adicción a analgésicos recetados o ilícitos.

Otras regiones, como Puerto Rico o ciudades de Florida o California, también han demandado a la compañía farmacéutica meses atrás con el objetivo de paliar esta crisis.

En los últimos seis años, los decesos por sobredosis se han convertido en la causa más común de muerte violenta en EE.UU., por encima de los accidentes de tráfico o las armas.