El presidente de Venezuela, Nicolás Maduro, confirmó ayer martes el cierre de la estadounidense Kellogg en el país y anunció que pedirá código rojo a la Interpol para sus dueños y accionistas por marcharse de una forma "ilegal".

"Hoy en Maracay (norte) la empresa Kellogg, en manos de unos inversionistas mexicanos amaneció con las puertas cerradas y les depositaron en las cuentas las prestaciones sociales a los trabajadores lo cual es completamente inconstitucional e ilegal", confirmó Maduro en un acto de campaña en la ciudad de Valencia.

La industria estadounidense informó hoy a sus trabajadores en Venezuela del cese de sus operaciones de manera indefinida debido a la crisis económica por la que pasa el país caribeño, la peor en toda su historia contemporánea.