El debate sobre la existencia de fronteras en internet ya no será igual. La Cloud Act, una norma incluida silenciosamente en los presupuestos de EEUU recién aprobados abre la puerta para que los gobiernos accedan a datos digitales almacenados en el extranjero.

La Cloud Act ("Ley de la Nube") fue incluida en el paquete presupuestario aprobado este viernes, poco más de un mes después de ser presentada en el Congreso y tras la tormenta de críticas de organizaciones defensoras de derechos humanos, preocupadas por la vulneración del derecho a la privacidad.

La norma sienta un precedente que difumina las fronteras de internet al establecer unas bases sin precedentes que permiten a EE.UU. y a otros países llegar a acuerdos para acceder a información relacionada con usuarios y almacenados por compañías tecnológicas más allá de su territorio.

Patrick Eddington, analista de libertades civiles y seguridad nacional del centro de pensamiento Cato Institute, explicó a Efe que la Cloud Act no es "la solución adecuada a los problemas existentes" y consideró que "representa una amenaza para la privacidad individual de los ciudadanos europeos y estadounidenses".

"Tal y como está escrito el texto, podría abrirse la puerta a que gobiernos autoritarios usen la Cloud Act para perseguir a disidentes nacionales que están en EEUU o que utilizan servicios de empresas estadounidenses", aseguró Eddington.

Amnistía Internacional, la Unión Americana de Libertades Civiles (ACLU) y Freedom House han expresado su preocupación por la ambigüedad del texto, puesto que permitiría llegar a acuerdos de intercambio de datos con países que han experimentado una deriva autoritaria en los últimos tiempos, como Turquía o Polonia.

Las asociaciones también lamentaron el exceso de poder que recaerá ahora sobre los jefes del Departamento de Justicia de EEUU, ya que su fiscal general no necesitará el permiso del Congreso para firmar estos acuerdos -solo el del secretario de Estado-, aunque sí podrán revisarlos.

Aunque es necesario actualizar unas normas que nunca contempló la era digital, Eddington cree que la Cloud Act no es "necesaria ni correcta", puesto que acaba con las garantías de las normas existentes.

Uno de los primeros casos en los que podría influir la Cloud Act es el que enfrenta en el Tribunal Supremo al Gobierno de Donald Trump y a Microsoft, con sede en Redmond (estado de Washington).

En ese caso, Microsoft se negó a dar al Gobierno de EEUU unos datos que almacena en Irlanda y, ahora, con la nueva ley, las autoridades estadounidenses tendrán la capacidad de obligar a las empresas de su país a que les otorguen esos datos que almacenan en otras naciones.

La necesidad de resolver este caso con una nueva legislación es uno de los factores por los que Curt Levey, presidente del centro de pensamiento Comité de Justicia, cree que era necesaria la aprobación cuanto antes.

"El Congreso tenía que actuar antes de que el Tribunal Supremo decidiera", dijo en una entrevista con Efe.

La comisaria de Justicia de la Comisión Europea, Vera Jourová, informó esta semana en una visita a Washington de que la UE ha pedido a EEUU ser considerada, dentro de la Cloud Act, como un interlocutor directo con el que llegue a acuerdos directamente, en vez de tener que hacerlo a través de cada Estado miembro.

"Debemos construir puentes y no muros", subrayó Jourová.

La norma solo ha estado en el Congreso durante poco más de un mes, pero el debate sobre este tema se ha abordado durante los últimos tres años en el seno del Gobierno de EEUU, según dijo a Efe Peter Swire, jefe de Derecho y Ética del Instituto de Tecnología de Georgia.

A pesar de las advertencias sobre las amenazas para los derechos humanos, otros como Jennifer Daskal, profesora de Derecho de la Universidad Americana de Washington, creen que la Cloud Act puede llevar a que otros países incrementen sus niveles de respeto a este derecho en aras de alcanzar pactos con EEUU.

"Si los países del mundo cumplen estos estándares (de la norma), conllevaría un incremento -en lugar de una reducción- de los derechos de privacidad a escala global", argumentó la experta.

En pleno debate sobre cómo las autoridades deben adaptarse al nuevo entorno digital, pasando casi inadvertida, la Cloud Act ya se ha convertido en el primer gran precedente dentro del eterno debate de equilibrio entre la privacidad y la necesidad de combatir el crimen en la red.