Investigadores de la Universidad de California-San Diego desarrollaron un diminuto biosensor inyectable y de ultrabaja energía que puede utilizarse para revisar de forma constante los niveles de alcohol.

La falta de herramientas adecuadas para la vigilancia de rutinas es uno de los desafíos que enfrentan los pacientes en los programas de tratamiento.

Sin embargo, el nuevo chip es lo bastante pequeño para ser implantado en el cuerpo justo debajo de la superficie de la piel y funciona de forma inalámbrica con un dispositivo ponible, como teléfonos inteligentes, según un nuevo estudio presentado en la Conferencia de Circuitos Integrados Personalizados 2018 que se realiza del 8 al 11 de abril en San Diego.

"El objetivo final de este trabajo es desarrollar una rutina, un dispositivo de vigilancia discreta de alcohol y drogas para los pacientes en programas de tratamiento de abuso de sustancias", dijo Drew Hall, profesor de ingeniería eléctrica de la Escuela de Ingeniería de la Universidad de California-San Diego.

El biosensor contiene un sensor que está cubierto con alcohol oxidasa, una enzima que interactúa de forma selectiva con el alcohol para generar un subproducto que puede detectarse de forma electroquímica.

El chip consume 970 nanovatios en total, alrededor de una millonésima parte de la energía que consume un teléfono inteligente cuando se realiza una llamada telefónica.

"No deseamos tener un chip que tenga un efecto importante en la vida de la batería del dispositivo ponible. Dado que implantaremos esto, no deseamos que se genere mucho calor dentro del cuerpo o que la batería sea potencialmente tóxica", indicó Hall.