Por: Romina Vásquez (comunicadora social con una especialidad en periodismo de la Universidad Complutense de Madrid. Tiene más de nueve años de experiencia; se dedica a las relaciones públicas y a la comunicación corporativa). 

Es un poco difícil pensar que lo ocurrido esta semana con H y M fue un accidente, un descuido, un fallo que nadie vio y que nadie previó. Y es que el 2017 fue un año que se caracterizó precisamente por las crisis que se generaron, sobretodo en temas de género, discriminación racial y activismo social.

Recordemos que Dove tuvo que retirar de los medios de comunicación y de las plataformas sociales una campaña publicitaria precisamente porque se les acusó de racistas. Incluso, sus haters utilizaron este "desliz" como excusa para publicar todo un historial de acciones parecidas realizadas por la marca y que, según ellos, probaban que si discriminaban a las personas de raza negra. 

También estuvo el caso de Pepsi y el comercial de Kendall Jenner, que fue eliminado porque se percibió como una burla al movimiento ciudadano Black Lives Matter.

Entonces, si ya es común que las personas se ofendan, critiquen y en dos minutos motiven la creación de comunidades que afectan la reputación de las marcas en las plataformas sociales, ¿por qué seguimos cometiendo el mismo error? ¿Por qué no somos capaces de prever escenarios tan simples como estos? ¿De quién es el error: de los creativos que se quedan en la comodidad de las campañas disruptivas o es de los ejecutivos de las marcas que quieren atención sin importar las consecuencias?

Es cierto que si la camiseta se la hubiese puesto un niño de raza blanca no estuviéramos hablando sobre este tema y que todo esto se generó porque quien la tiene puesta es un niño de raza negra. Sin embargo, y de todos modos, la hipersensibilidad de los públicos no puede ser utilizada como excusa para que este tipo de deslices continúen sucediendo. 

No podemos olvidar que la clave para manejar una crisis es evitando que se convierta en una. Retirar comerciales, disculparse y volver como si nada hubiera pasado ya no es suficiente. No todo lo disruptivo, gracioso y bonito va a funcionar.

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