El bruxismo es una condición producto de algún tipo de patología que consiste en apretar o rechinar los dientes de manera consciente como inconsciente.

Lo de consciente o inconsciente no quiere decir que la persona lo hace a propósito o no: de manera consciente es cuando lo hace estando despierta e inconsciente cuando está durmiendo.

El odontólogo Guillermo Santana explica que el bruxismo ocurre desde que una persona es niño, y que en esa etapa de la vida es más difícil de tratar con la placa neuromiorelajante, puesto que esta atrofia el crecimiento de los dientes permanentes.

Pero si la persona es adulta, ya es más fácil controlar esta condición, afirma.

La placa neuromiorelajante está hecha de acrílico y se coloca en la parte inferior o superior de los dientes (en las mandíbulas), para evitar que los dientes se rocen entre sí y así prevenir que se desgasten los dientes, añade el especialista en rehabilitación e implante.

La condición hace que el menisco articular (cartílago entre la mandíbula y cráneo) se desplace y no esté en el lugar que le corresponde, provocando anomalías y neuralgia del trigémino (intenso dolor y ardor en toda la cara).

El uso de la placa, asegura el dentista es terapéutica y alrededor de tres a cinco semanas, hace que el cartígalo y la mandíbula retomen su posición.

El bruxismo inconsciente es el que le compete al psiquiatra, puesto que una de sus principales causas es el estrés.

"El bruxismo se considera una parasomnia. Una parasomnia es un evento que sucede alrededor del sueño", define el psiquiatra Héctor Guerrero Heredia. Esta parasomnia ocurre en la fase dos del sueño no REM (movimiento no rápido del ojo).

Guerrero Heredia indicó que el objetivo del psiquiatra es mejorar el sueño no REM y relajar los músculos del rostro, y que para esto existen medicamentos que hacen las dos cosas: el más utilizado es el clonazepam, en dosis pequeñas. 

"Si la calidad del sueño es buena, se va disminuyendo la dosis, se va quintado poco a poco", afirma durante su participación en La Receta Médica. El neuropsicofarmacólogo asevera que el bruxismo está relacionado con los trastornos depresivos y de ansiedad y que es hereditario.