Un equipo internacional de investigadores reclasificó el tipo más común de linfoma al identificar sus subtipos genéticos, ofreció una explicación de por qué algunos pacientes con la enfermedad no responden al tratamiento y otros sí y señaló una potencial forma de mejorar las terapias.

Un estudio publicado hoy en la revista New England Journal of Medicine encontró que el linfoma B difuso de células grandes tiene cuatro destacados tipos genéticos que comparte cada uno un grupo de aberraciones genéticas.

Los pacientes con dos de los subtipos, el BN2 y el EZB, responden bien al tratamiento, y aquellos con los otros dos subtipos MCD y N1, no.

El tratamiento estándar para la enfermedad es una combinación de medicamentos de quimioterapia más rituximab, un medicamento conocido como anticuerpo monoclonal.

Con anterioridad, los investigadores clasificaban a los pacientes en aquellos con linfoma B difuso de células grandes activadas, con una tasa de supervivencia de 40 por ciento, y aquellos con células germinales con una tasa de supervivencia de 75 por ciento.

Pero incluso en el subgrupo de células germinales, muchos pacientes experimentan una recaída de la enfermedad después del tratamiento.

Los científicos llevaron a cabo análisis en múltiples plataformas de las alteraciones genéticas y la expresión genética en muestras de tumores de 574 pacientes con linfoma B difuso de células grandes.

Los investigadores encontraron algunos de los subtipos tanto en los subgrupos de células activadas como en los de células germinales.

"Antes, incluso con nuestros diagnósticos moleculares más avanzados, hubiéramos dicho que todos los tumores con células activadas eran del tipo malo, por lo que debían ser tratados de forma agresiva", dijo Louis M. Staudt del Instituto Nacional de Cáncer.

"El objetivo es encontrar el medicamento adecuado para la persona correcta en el momento oportuno", dijo Staudt. "Y creemos que este entendimiento genético del linfoma difuso es un paso adelante en la terapia de precisión".