Al dar un paseo por la historia dominicana y reflexionar respecto al daño que ha provocado la corrupción y la impunidad, el comentarista de El Gobierno de la Tarde Domingo Páez, precisó que la Junta Central Electoral y la justicia han contribuido a la degradación de la vida pública.  

Destacó que en los últimos 20 años se ha ido caminando en el país a un proceso de degradación generalizada de las instituciones y de la conducta del ser humano, especialmente el ser público.

"Hemos hablado durante mucho tiempo de la degradación del ente político… de cómo ha pasado de un ser humano preocupado por el discurrir de la vida en sociedad o de la institucionalidad... a ser un ente con vocación de depredación que pudiera ser definida como paradigmática”, razonó.

Señaló que de ahí se deriva una vocación de depredación que espanta, por acumular fortuna y para construir esquemas que permitan violar las leyes, situarse al margen de lo ético y de lo ilegal con el único objetivo de apropiarse de lo que no es suyo.  

“No sabemos si primero se produjo la degradación generalizada del político y después la del hombre público… o al revez. Lo que parece inequívoco es que hay ya una conjunción entre la vida partidaria y la vida pública… que permite que se iguale la vocación corrupta de uno y de otro”, expresó Páez, agregando que en todo eso ha tenido participación el órgano electoral.

Dijo que a través de ese órgano electoral se han corrompido todos los procesos… y eso es lo que explica que por ejemplo, el Congreso Nacional sea uno de los principales ejemplos de degradación pública y todos entran por la vía de la elección.

“Eso dice que aparentemente el órgano electoral, el que debe frenar esto, ha actuado durante los últimos años como una especie de escalera segura para que entre lo peor de la política”, explicó.

Reiteró como en ocasiones anteriores que las salas capitulares son verdaderas escuelas de iniciación en corrupción y, que lo sabe todo el que conoce la vida municipal.

“Creo que en las últimas gestiones de la Junta Central Electoral (JCE), se produjeron las expresiones más degradantes. Al amparo de esto, pasó de un órgano de administrar los proceso a generador de clientelismos”, manifestó y señaló que así se ha construido una expresión de degeneración pública, que parece tener como único norte producir los peores ejemplos para ver cómo se construye el peor ciudadano.