El comentarista de El Gobierno de la Tarde,  Andrés L. Mateo, consideró este miércoles que la “rebelión” de los jueces contra el Consejo del Poder Judicial (CPJ) puede ser un acto que beneficie al país, para que les digan no a los políticos corruptos que intentan presionarlos y convertirlos en instrumentos de la corrupción.  

Mateo, al reflexionar sobre el manifiesto de los jueces, destacó que tiene una extraordinaria importancia para el país, pues podría ser el inicio de un cambio real en ese poder del Estado.

Expuso que cualquiera que sea la coyuntura que se haya dado, si hay una reflexión sobre el tema que pueda incentivar a que esta “rebelión” se mantenga y se plantee metas, el país va a salir profundamente beneficiado de ella.

Consideró que la importancia de lo que está ocurriendo, se debe a que la Justicia es una institución controlada y lastrada por el poder político.

Señaló que si esta “rebelión” fuera profunda, abierta, verdadera, y si no se correspondiera con un mecanismo defensivo: “Si la justicia que se proclama en ese manifiesto, que dice muchas cosas y que valora en cierto sentido lo que la sociedad hace respecto de la observación ética de sus actos”.

Mateo recordó que los jueces hacen referencia a que: “La sociedad dominicana ha sido testigo de primer orden de lo que podemos calificar como un atentado sistemático al Poder Judicial desde el Consejo del Poder Judicial, ha recurrido en numerosas ocasiones a la suspensión de jueces de forma indefinida y sin disfrute de salarios”.

En tal sentido, el escritor explicó que todo el fundamento que expresa el manifiesto es cierto, pero, que si fuera real la “rebelión” por el contenido del comunicado, tendría que apuntar hacia quienes han convertido la justicia en un muladar y en una letrina en la República Dominicana.   

El historiador apuntó que este país no puede olvidar que esta justicia, que está echando una mirada sobre sí misma, fue construida como una filigrana de perversión. 

“Esa justicia en los niveles de dirección más altos ha disfrazado a políticos con togas y birretes, y lo ha convertido en jueces, pero, que además ha construido una sombrilla de impunidad que desgraciadamente todos hemos podido comprobar en la práctica que le ha resultado efectiva”, dijo.

 Manifestó que no es posible concebir un sistema de hipercorrupción si la justicia no se controla en los términos que se hace en la República Dominicana.