La Agencia de las Naciones Unidas para los Refugiados (ACNUR) pidió este viernes a los países aumentar el número de plazas de reasentamiento así como otras alternativas para la protección de los refugiados, después de que en la última semana se registraran 160 muertes en tres incidentes en el Mediterráneo.

En la rueda de prensa bisemanal de la ONU, el portavoz de ACNUR William Spindler recordó que, ya en septiembre, el organismo solicitó 40.000 plazas de reasentamiento para refugiados que residen en 15 países de asilo y tránsito a lo largo de la ruta del Mediterráneo central.

Se estima que 277.000 personas que residen en estos países necesitan un lugar de reasentamiento.

Sin embargo, ACNUR sólo recibió 13.000 ofertas de reasentamiento para los años 2018 y 2019, la mayoría de ellas, como parte de los programas ordinarios de reubicación ya establecidos y con muy pocas plazas adicionales.

Según ACNUR, los esfuerzos de los países deben incluir la creación o el refuerzo de medidas de protección y subsistencia en países de primera acogida, proporcionando vías estables y seguras para que los refugiados encuentren seguridad en vías legales como el reasentamiento y la reunificación familiar.


"Si conseguimos que los refugiados reciban protección más cerca de sus países de origen podemos salvar muchas vidas", manifestó Spindler.

El organismo también urge a abordar las principales causas del desplazamiento de los refugiados.

ACNUR recordó que 160 personas murieron o desaparecieron en la última semana en tres incidentes ocurridos en el Mediterráneo, mientras que la Organización Internacional para las Migraciones (OIM) cifra en 192 los fallecidos en 2018.

Ambos organismos informaron de que el pasado 9 de enero, tres embarcaciones con 279 migrantes fueron rescatados por los guardacostas libaneses en una operación que duró más de 12 horas.

Los supervivientes fueron atendidos por la OIM en su llegada a Trípoli y según los testimonios unas 100 personas permanecen desaparecidas.

Estas cifras contrastan con las 26 muertes que se registraron el pasado diciembre en el Mediterráneo, en un momento en que el número de fatalidades descendió bruscamente.

Sin embargo el portavoz de la OIM Joel Millmann sostuvo que la diferencia se debe a "incidentes aleatorios" porque los flujos de llegadas fueron los mismos, "quizás diciembre fue una excepción", añadió.